Por. Mgtr. Fiorela Fernández Otoya
Actualmente somos testigos y a veces protagonistas de una realidad deslumbrante que nos conlleva por el flamante sendero de la sociedad informática. En ese sentido, el proceso didáctico es vulnerable a la tonalidad espectacular que ofrecen las TICs, las cuales a su vez mejoran y motivan el aprendizaje de los educandos.
Hoy en día, la asignatura de Didáctica de la Computación e Informática constituye un verdadero reto para los docentes, puesto que no sólo se trata de transmitir conocimientos sobre el área sino enseñar a enseñar, es decir, formar a un futuro profesional, para que cuando ingrese al escenario de la docencia pueda enfrentar los diversos problemas que se presenten con sus propios estudiantes.
Sánchez (2007), considera a la didáctica como la “disciplina de carácter científico que explica los procesos de enseñanza – aprendizaje de acuerdo a la realización de los fines educativos”. En tal sentido, la didáctica acoplada a cualquier rama del saber humano debe tener objetivos basados en la proyección educativa. Es por ello que enseñar computación no sólo requiere el dominio de conocimientos sino una metodología adecuada que les permita llegar a los alumnos, logrando de esta manera los anhelados aprendizajes significativos y por tanto el desarrollo de las capacidades fundamentales de los estudiantes.
Hoy en día, la asignatura de Didáctica de la Computación e Informática constituye un verdadero reto para los docentes, puesto que no sólo se trata de transmitir conocimientos sobre el área sino enseñar a enseñar, es decir, formar a un futuro profesional, para que cuando ingrese al escenario de la docencia pueda enfrentar los diversos problemas que se presenten con sus propios estudiantes.
Sánchez (2007), considera a la didáctica como la “disciplina de carácter científico que explica los procesos de enseñanza – aprendizaje de acuerdo a la realización de los fines educativos”. En tal sentido, la didáctica acoplada a cualquier rama del saber humano debe tener objetivos basados en la proyección educativa. Es por ello que enseñar computación no sólo requiere el dominio de conocimientos sino una metodología adecuada que les permita llegar a los alumnos, logrando de esta manera los anhelados aprendizajes significativos y por tanto el desarrollo de las capacidades fundamentales de los estudiantes.
Dicha metodología adecuada necesita a su vez la utilización de medios educativos que optimicen el proceso de enseñanza – aprendizaje. A estos últimos denominamos tecnologías de la Información y la Comunicación. Su uso representa una variación notable y a la larga un cambio en la educación, en las relaciones interpersonales y en la forma de difundir y generar conocimientos. Y es que la interactividad de las TICs estimula los procesos de aprendizaje al mejorar el control que las personas ejercen sobre el propio proceso y al permitirles decidir qué quieren aprender y cómo desean hacerlo. (Chumpitaz y otros; 2005).
Desde esta perspectiva, el curso de Didáctica de la Computación e Informática debe ser enseñado y aprendido de manera innovadora, es decir, mediante la utilización de softwares didácticos como respuesta inédita al tiempo en el que vivimos, puesto que si observamos el presente, hoy nos encontramos en un contexto matizado con el avance de la ciencia y de la tecnología: “Sociedad del conocimiento y de la información”.
Este escenario actual plantea exigencias de desarrollo y adaptación de las personas y organizaciones que sin lugar a dudas representa uno de los retos más importantes. Tal y como indica Chumpitaz y otros (2005): “Es necesario aprender a aprender a desaprender continuamente, a lo largo de toda la vida y, adicionalmente, aprender en red. Esto implica básicamente, por un lado, utilizar los recursos que la propia red proporciona y, por otro, configurar comunidades y equipos virtuales orientados al aprendizaje y a la gestión del saber.”
Por tanto, es realmente insoslayable que el curso de Didáctica de la Computación e Informática se fundamente en herramientas tecnológicas que garanticen resultados compensatorios y que dejen bien en claro que la tecnolología presenta innumerables ventajas sobretodo cuando se proyecta a cumplir fines netamente del campo de la Educación, en donde más se requiere innovar.
Finalmente acoto el estudio de Baldivieso y otros (2005), en donde afirma que “Las nuevas tecnologías se presentan claramente como medio didáctico que acompañará otras acciones didáctico-curriculares en la propuesta de reforma de los perfiles de los profesionales que forma. Por ello, es preciso entender que se trata de un recurso con características muy singulares, las cuales el docente debe conocer para aprovechar sus potencialidades para el aprendizaje de los estudiantes. Las TICs diseñadas como eje transversal en el proceso de formación toman, por el propio lugar que se les concede en los curricula, un doble papel. Por un lado, un papel instrumental para ofrecer posibilidades que otros recursos didácticos no ofrecen para el aprendizaje y, por otro lado, se proponen también como medio para acceder al lenguaje informático básico que permita colaborar con el proceso de formación”.
Este escenario actual plantea exigencias de desarrollo y adaptación de las personas y organizaciones que sin lugar a dudas representa uno de los retos más importantes. Tal y como indica Chumpitaz y otros (2005): “Es necesario aprender a aprender a desaprender continuamente, a lo largo de toda la vida y, adicionalmente, aprender en red. Esto implica básicamente, por un lado, utilizar los recursos que la propia red proporciona y, por otro, configurar comunidades y equipos virtuales orientados al aprendizaje y a la gestión del saber.”
Por tanto, es realmente insoslayable que el curso de Didáctica de la Computación e Informática se fundamente en herramientas tecnológicas que garanticen resultados compensatorios y que dejen bien en claro que la tecnolología presenta innumerables ventajas sobretodo cuando se proyecta a cumplir fines netamente del campo de la Educación, en donde más se requiere innovar.
Finalmente acoto el estudio de Baldivieso y otros (2005), en donde afirma que “Las nuevas tecnologías se presentan claramente como medio didáctico que acompañará otras acciones didáctico-curriculares en la propuesta de reforma de los perfiles de los profesionales que forma. Por ello, es preciso entender que se trata de un recurso con características muy singulares, las cuales el docente debe conocer para aprovechar sus potencialidades para el aprendizaje de los estudiantes. Las TICs diseñadas como eje transversal en el proceso de formación toman, por el propio lugar que se les concede en los curricula, un doble papel. Por un lado, un papel instrumental para ofrecer posibilidades que otros recursos didácticos no ofrecen para el aprendizaje y, por otro lado, se proponen también como medio para acceder al lenguaje informático básico que permita colaborar con el proceso de formación”.

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